HPP, una alternativa al desperdicio de alimentos

HPP and Food waste

El desperdicio de alimentos se ha convertido en un problema que está presente en todo el mundo y del que se habla en todas partes. Anualmente desperdiciamos cerca de 1.300 millones de toneladas y perdemos alrededor de 940 mil millones de dólares. Las repercusiones no son sólo económicas, sino también ambientales. En este artículo, exponemos el problema del desperdicio de alimentos y cómo el procesado por alta presión (HPP) puede ayudar a reducirlo.

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El desperdicio de alimentos es un grave problema a nivel mundial, muy presente en los órganos de gobierno, las organizaciones que buscan soluciones y la población en general.

Cada día, millones de hogares en todo el mundo tiran alrededor de un tercio de su comida diaria, lo que implica un desperdicio anual de aproximadamente 1.300 millones de toneladas y unas pérdidas económicas anuales de 940 mil millones de dólares.

“Significa que cada año, más de mil millones de toneladas de alimentos no se consumen, mientras que una de cada nueve personas tiene desnutrición. […] Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos puede generar una triple ganancia: para la economía, para la seguridad alimentaria y para el medio ambiente”. (Craig Hanson – Director Global de Alimentación, Bosques y Agua en WRI y Peter Mitchell – Jefe de Economía de WRAP).

¿Pero qué es el desperdicio de comida?

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) define el desperdicio de alimentos como

“La reducción de alimentos en cantidad y calidad. La parte de las pérdidas de alimentos llamada “desperdicio de alimentos” se refiere al desecho o uso alternativo (no alimentario) de alimentos seguros y nutritivos para el consumo humano a lo largo de toda la cadena de suministro alimentario, desde la producción primaria hasta el consumidor final”. (FAO, 2014).

La FAO también nos recuerda que aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano se pierden o desperdician en todo el mundo. Este desperdicio se genera en todas las fases de la cadena de producción (recolección – procesado – distribución – consumo). Aunque su incidencia está directamente asociada con el país en el que se desarrolla cada una de ellas.

Infografía de la FAO para exponer el origen de la pérdida y desperdicio de alimentos.

Infografía de la FAO para exponer el origen de la pérdida y desperdicio de alimentos.

 

Infografía de la FAO para exponer el origen de la pérdida y desperdicio de alimentos.

Desperdicio de alimentos en todo el mundo

La cantidad per cápita de alimentos desperdiciados por los consumidores varía de 95 kg (210 lbs) a 115 kg (250 lbs) al año en Europa y América del Norte, mientras que en el África subsahariana y Asia meridional y sudoriental, sólo se desperdician de 6 kg (13 lbs) a 11 kg (25 lbs) al año.

Las pérdidas de alimentos en los países industrializados son tan altas como en los países en desarrollo, pero hay que tener en cuenta que en los países en desarrollo más del 40% de esas pérdidas tienen lugar en las etapas de poscosecha y procesado, mientras que en los industrializados ese mismo porcentaje se produce en la venta minorista y el consumo. Los consumidores de los países industrializados desperdician casi la misma cantidad de alimentos (222 millones de toneladas) que la producción de alimentos neta total del África subsahariana (230 millones de toneladas).

Se estima que el desperdicio de alimentos podría aumentar casi a un tercio para 2030 con una producción superior a los 2 mil millones de toneladas.

Según Somini Sengupta, periodista de The New York Times:

“El desperdicio de alimentos es una medida evidente de la desigualdad. En los países pobres, la mayor parte del desperdicio de alimentos se encuentra en la granja o en su camino hacia el Mercado. Por ejemplo, según Rosa Rolle, experta en desperdicios y pérdidas de alimentos en la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en el sur de Asia la mitad de toda la coliflor que se cultiva se pierde porque no hay suficiente refrigeración. Los tomates se aplastan si se empacan en grandes sacos. En el sudeste asiático, la lechuga se echa a perder desde las granjas hasta los supermercados de la ciudad. Muy poca comida en los países pobres es desechada por los consumidores. Es demasiado preciada.


Pero en los países ricos, especialmente en los Estados Unidos y Canadá, son los consumidores quienes desechan alrededor del 40 % de los alimentos”.

Esta realidad es más difícil de digerir si tenemos en cuenta lo que señalan los expertos, que sólo en los EE.UU. se desperdician anualmente unos 35 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale al peso de unos 100 Empire State Buildings. Este monográfico de nuestro cliente Universal Pure, da una explicación muy visual sobre el problema actual del desperdicio de alimentos en los Estados Unidos:

Cada año en EE.UU. se desperdician unos 35 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale al peso de unos 100 Empire State Buildings.

Cada año en EE.UU. se desperdician unos 35 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale al peso de unos 100 Empire State Buildings.

Todos estos números ciertamente “apestan” como Universal Pure afirma. El autor del libro “American Wasteland”, Jonathan Bloom, también explica que Estados Unidos podría llenar un estadio universitario con la cantidad de comida que desperdicia en un día. ¿Se imagina construir 365 estadios de fútbol para contener los desperdicios de alimentos generados en Estados Unidos en un año?

Las cifras y los datos presentados pueden hacer que algunas personas reconsideren la forma en que abordan sus hábitos alimenticios, pero esto no siempre ha sido así.

Hiperbaric tuvo la suerte de asistir el pasado mes de junio a la interesante ponencia que Sarah Kolansky, Directora Asociada de Sostenibilidad en Graham Partners, ofreció en la Conferencia Anual del Consejo de Presión Fría, sobre el desperdicio de alimentos.

“El valor que damos a los alimentos ha cambiado, nuestra visión de los alimentos ha cambiado”, se ve perfectamente en las campañas publicitarias dirigidas a los consumidores. Hace setenta años, los mensajes abogaban por un uso responsable de los alimentos (“La comida puede ser un arma, no la desperdicies”, “Asegurar una barra de pan, ayuda a ganar la guerra”), mientras que en las últimas décadas, las empresas dedican su tiempo a intentar hacer la mejor oferta en un mercado lleno de todo tipo de productos.

Sarah Kolansky, Directora Asociada de Sostenibilidad en Graham Partners, imagen de su presentación en la Conferencia Anual del Consejo de Presión Fría de 2018

Sarah Kolansky, Directora Asociada de Sostenibilidad en Graham Partners, imagen de su presentación en la Conferencia Anual del Consejo de Presión Fría de 2018

Consecuencias del desperdicio de alimentos

“Las cantidades de residuos y las implicaciones sociales, económicas y ambientales son graves si no cambiamos la estrategia. Cuando luchamos contra la pérdida y el desperdicio de alimentos, también combatimos el hambre, la pobreza y el calentamiento global “.(Esben Hegnsholt – Fundación Thomson Reuters).

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente muestra que “Avanzar hacia sistemas alimentarios más sostenibles es crítico. Se requiere atención urgente para abordar los desafíos existentes, así como las demandas nuevas y en evolución de nuestros sistemas alimentarios” y para ello se creó el programa Sistemas alimentarios sostenibles. Sus actividades tienen como objetivo crear conciencia y catalizar acciones a nivel local, regional e internacional.

El video que se muestra a continuación, realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, explica por qué debemos ser más conscientes sobre el desperdicio de alimentos y cómo todos podemos ser parte del cambio:

Los alimentos desperdiciados que terminan en los vertederos generan gas metano, un compuesto 23 veces más contaminante a nivel de efecto invernadero que el CO2. Según Climate News en todo el mundo, el desperdicio annual de alimentos genera el 8% de los gases de efecto invernadero, aproximadamente la misma cantidad que las emisiones totals del transporte por carretera. De hecho, si los alimentos no consumidos fueran un país, serían el tercer productor mundial de gases de efecto invernadero, después de Estados Unidos y China, con un total de 3.300 millones de toneladas de CO2 al año.

¿Cómo vamos a afrontar las consecuencias de esta irresponsable producción cuando en 2050, seamos más de 9 mil millones de personas en todo el mundo?

Fuente: Oficina del Censo de los Estados Unidos, Base de datos internacional, actualización de julio de 2015

Fuente: Oficina del Censo de los Estados Unidos, Base de datos internacional, actualización de julio de 2015

Cuestiones ambientales

¿Sabías que ha sido necesaria el agua de 100 millones de piscinas olímpicas para producir todos los alimentos que no se han consumido en el mundo en un año? El consumo total de agua, necesario para la producción de los alimentos desperdiciados es de 250.000 millones de m3 de agua al año.

En términos de energía, los investigadores estiman que el 30% del consumo energético mundial es debido al sistema agroalimentario. Según el Libro Blanco sobre Desperdicios de Alimentos de Universal Pure, “cuanto más viajan los alimentos y las bebidas a través de su cadena de suministro, mayor es el consumo de energía”.

Repercusiones económicas

El desperdicio de alimentos no es sólo grandes números y datos, sino que también supone graves pérdidas económicas. El informe más reciente del NRDC señala que supone unos 218 mil millones de dólares anuales; para ponernos en situación, se trata del presupuesto total de 2017 para el Estado de California. Así pues, a nivel mundial se gastan 940 mil millones de dólares al año en la producción de alimentos y se pierde o desperdicia un tercio de la misma.

Según los estudios de la FAO, “la tolerancia cero con la pérdida y el desperdicio de alimentos es económicamente rentable, ya que cada dólar que se invierte para reducir este problema genera un beneficio de catorce dólares, lo que representa un ahorro en los costes productivos”.

Un ejemplo conocido de esta rentabilidad es nuestro cliente Tommies que participó en el proyecto “Demasiado bueno para desperdiciar (TGTW)” con una máquina Hiperbaric 55. El objetivo de este proyecto era dar a los supermercados y proveedores la oportunidad de hacer que sus verduras y frutas estuvieran disponibles para su reprocesado en sopas y zumos y ¡los resultados fueron impresionantes! ¿Quieres verlo?

Procesado por alta presión como solución viable para el problema de los residuos alimentarios

La industria del Procesado por alta presión (HPP) se une a esta lucha, obligando a los proveedores y empresas de servicios a enfocarse en la sostenibilidad. El HPP procesa los alimentos con presión de agua en lugar de calor para inactivar tanto los microorganismos patógenos como los alterantes, prolongando la vida útil de ciertos alimentos (carnes, zumos, aliños, salsas, sopas, comidas listas para el consumo) desde algunos días hasta semanas, ¡o incluso meses!

También conserva prácticamente intactas todas las propiedades nutricionales de los alimentos procesados, lo que convierte las HPP en una alternativa a tener muy en cuenta, tanto en la implantación de políticas de sostenibilidad alimentaria en las industrias del sector, como en la contribución individual del consumidor para reducir su despercio diario de alimentos y promover la alimentación sostenible y saludable.

Distribución de los desperdicios alimentarios mundiales por tipo de producto.

Distribución de los desperdicios alimentarios mundiales por tipo de producto.

De acuerdo con el documento “Prevención de la pérdida de nutrientes y el desperdicio en todo el sistema alimentario: Acciones políticas para dietas de alta calidad”, publicado por el Panel Mundial sobre Agricultura y Sistemas Alimentarios para la Nutrición:

La reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos nutritivos produciría importantes beneficios, más allá de atajar el hambre y la desnutrición, en la economía y el medio natural. Los logros que se alcanzasen reforzarían las actuaciones desarrolladas para afrontar el cambio climático. Consumir los alimentos ricos en nutrientes que ya se producen, podría generar ahorros en el consumo de agua y energía, el uso de la tierra y los recursos utilizados en la industrias alimentarias. Y la escala y el ritmo de producción de alimentos no tendrían que aumentar a la velocidad que actualmente se requiere para alimentar al billón adicional de personas que habrá en 2030“.

En esta misma línea, deberíamos comenzar a implementar programas y sistemas alimentarios que promuevan la disponibilidad y accesibilidad de alimentos más frescos y con mayor densidad de nutrientes para todos. El procesado por alta presión (HPP, por sus siglas en inglés) ofrece un proceso alternativo no térmico que puede cumplir con este cambio tan necesario.

El hecho es que en todo el mundo, la agricultura produce un 22% más de vitamina A que la que necesitamos. Sin embargo, debido a la pérdida y el desperdicio de alimentos, la cantidad disponible para el consumo humano es un 11% inferior a lo necesario. Por lo tanto, reducir este desperdicio de alimentos nutritivos podría generar importantes beneficios para la salud.

Tomemos el ejemplo de los zumos de frutas…

Según el USDA, el consumo anual de zumo de naranja por persona en los Estados Unidos se estimó en 13,6 litros en 2014. Para lograr esta demanda, se pierden millones de toneladas de frutas en los campos, almacenes, envasados, distribución, supermercados, restaurantes, etc.

Es importante minimizar la cantidad de zumo fresco que se desperdicia y la aplicación de HPP es una forma de hacerlo ya que, prolonga la vida útil de almacenamiento entre cuatro y seis meses, preservando su riqueza en nutrientes y contribuyendo, por lo tanto, a la alimentación sostenible.

La siguiente tabla muestra las ventajas del zumo de frutas HPP y su contribución a la reducción de los desechos alimentarios.

HPP Juice

Por otro lado, la extensión de la vida útil con la tecnología HPP también ayuda a modificar o eliminar las prácticas tradicionales de las tiendas, ya que en lugar de reponer sus existencias cada dos o tres días, pueden hacerlo cada semana o mes, minimizando el transporte.

También debemos tener en cuenta que a lo largo de los años, los supermercados han adoptado altos estándares de calidad para frutas y verduras, lo que los lleva a rechazar alimentos de apariencia desagradable o imperfecta (por ejemplo, demasiado cortos, largos, grandes, pequeños o de formas desiguales, demasiado rojos o no lo suficientemente rojos y así, sucesivamente). Esto, junto con el retorno desde los grandes distribuidores a las industrias, de los productos alimenticios caducados, representa un 5% diario de desperdicio de alimentos y el procesado por alta presión puede darles una nueva vida después, como comentamos con el ejemplo de los Tommies.

Finalmente, la combinación de la tecnología HPP con los sistemas de recierre de envases, como el utilizado por nuestro cliente brasileño BRF en sus productos Sadia, nos permite extender aún más la vida útil de los refrigerados y reducir el desperdicio de alimentos.

En resumen, la tecnología HPP está en línea con el objetivo fundamental perseguido por todas las estrategias definidas para aliviar este problema global, es decir, prevenir el desperdicio de alimentos promoviendo un cambio real de actitudes y procedimientos de trabajo, reduciendo las presiones ambientales y contribuyendo a un modelo de producción y consumo más sostenible.

Contribución de las HPP a la reducción del desperdicio de alimentos.

Contribución de las HPP a la reducción del desperdicio de alimentos.

Si desea obtener más información sobre cómo el procesado por alta presión puede ayudarle a reducir el desperdicio de alimentos, no dude en contactar con nosotros.

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